Hoy tuve un momento que me hizo recordar mi pasado. Mis relaciones pasadas, amigos que se quedaron y las circunstancias tóxicas, negativas. Me quedé estudiando cada recuerdo que tuve, cada palabra que escuché en ese momento. Me di cuenta de que, como lo dije en ese entonces, hoy no soy, y en el pasado tampoco fui ni la mitad de las cosas que dijeron. “Inmaduro, voluble, irresponsable, pueril.” Todas las personas son un mundo, y hasta ahorita no conozco ninguna que sea perfecta. Cuidado con lo que dices, pero más cuidado con lo que escuches y aceptes de ti mismo. Mucha gente tiene un mal día, está en un mal momento y no todos saben controlar sus emociones. En la mayoría de los casos, esas palabras que nos hacen sentir menos son un reflejo de lo más profundo de la misma persona que te las dice. Eso dice mucho sobre esa persona, y sobre cómo a veces permitimos que las palabras ajenas definan lo que creemos de nosotros mismos. La gente suele proyectarse en ti cuando busca proteg...
Todos hemos escuchado esta palabra. Es una palabra ya muy usada, pero tiene mucho poder. Aquí el problema suele ser que no todos sabemos cómo hacerlo. Como querernos? Estás en el lugar correcto; voy a compartir contigo unos cuantos secretos que me han funcionado a mí de una manera increíble, que hasta en las situaciones más dolorosas, en situaciones que jamás vi venir, me han ayudado a salir triunfador y con el corazón más grande que antes. 1. Háblate bien. La forma en que te hablas a ti mismo moldea tu autoconfianza. Cuando te critiques duramente, pregúntate: “¿Le hablaría así a alguien que quiero?” Reemplaza los absolutos como “siempre la cago” con algo más preciso: “Esta vez cometí un error.” 2. Celebra tus pequeñas victorias. Haz el hábito de reconocer tus logros. No solo los grandes, sino también los cotidianos. Dormir bien, hacer ejercicio, pasar tiempo con tu hija. Todo eso vale celebrarse. 3. Conoce qué te hace feliz. Cuando te sientas mal, planea tiempo para reconectar contigo...