Hay momentos en que la vida llega sin avisar y te revuelve todo. Un familiar que se va, una relación que termina, un accidente que de un día para otro cambia tu rutina y tu cuerpo. Y de repente miras tus metas y sientes que quedaron en otra galaxia. Respira. No las perdiste. Solo cambiaron de lugar por un rato. Primero: llora, enójate, siente En serio. No hay medalla por aguantarse. El dolor que no sacas se queda adentro haciendo ruido y un día aparece disfrazado de "ya para qué" o "yo no puedo con esto". Sentir no es perder el tiempo. Es parte del camino, aunque no lo parezca. Segundo: deja de pedirte tanto Cuando estás en crisis, tu cabeza no está para planear los próximos cinco años. Y está bien. No te exijas eso. Pregúntate solo una cosa cada mañana: ¿qué es lo más pequeño que puedo hacer hoy? Puede ser levantarte temprano. Comer bien. Mandar un mensaje. Lo pequeño sostenido en el tiempo construye cosas grandes, aunque desde adentro no lo parezca. Tercero: ...
Solo cuando dejas de pelear con tu realidad a través del agradecimiento y logras cambiar el enfoque, el mundo a tu alrededor empieza a cambiar sin que tengas que forzarlo Miles de cosas suceden a la vez en el mundo y eso me pone a pensar si una frase como “Eso solo pasa en México” también se dice en el otro lado del mundo… “Das gibt es nur in Deutschland”. Es fácil apuntar el dedo, culpar a la vecina, a la maestra, a un gobierno cuando nuestras vidas no son como nosotros quisiéramos. A lo largo de estos últimos años, aprendí a vivir drásticamente diferente a como yo estaba acostumbrado. Me costó uno y la mitad del otro entender por qué no alcanzaba mis metas, por qué viví las cosas que me tocaron vivir, y esto me llenaba de frustración, de culpa que no quería asimilar ni aceptar, que en realidad era por mi propia decisión. Logré entender y aprender esta gran lección una madrugada, solo, llorando y con una tristeza inmensa al creer que mis sueños me habían abandonado. Logré meditar acer...