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EMOCIONES 2.0

Hace tiempo pensé que para tener éxito y cumplir mis metas tenía que volverme un robot. Creía que la solución a una evento complicado era ordenarle a mi mente un "¡ALTO! " y congelar mis emociones. Me equivoqué. Reprimir el dolor no lo destruye, solo lo acumula. Esta semana una situación me desenfocó machín. Sentí el golpe del abandono y la tristeza.  ¿Sabes qué hice? Saqué todo. No por debilidad, sino para limpiar el parabrisas. Esto no es perder el control; es vaciar el tanque de lo malo para poder seguir avanzando. Si estás pasando por lo mismo y no quieres que el dolor te arruine el día, aplica estas 3 reglas de oro: Ponle horario al sufrimiento: No dejes que el recuerdo de ella te persiga todo el día. Agenda 15 minutos en la tarde para extrañar o enojarte. Si el recuerdo te ataca en la mañana mientras trabajas, dile: "Ahorita no, te veo a las 7:00 PM. Ahorita me toca producir". Corta las películas mentales: El dolor en el pecho es real. Pero las historias que...
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CARÁCTER

¿Qué hace que la vida de un hombre tenga dirección hoy en día? No es el dinero, los músculos ni el reconocimiento. Esas son solo herramientas. El propósito real aparece cuando decides qué clase de hombre quieres ser y pones tu vida al servicio de algo valioso. Si quieres dejar de flotar a la deriva y tomar las riendas, enfócate en estos cuatro pilares: 1. Construye tu carácter (La disciplina es respeto) Un hombre con propósito no espera a estar "motivado" para actuar. Trabaja en su cuerpo, cultiva su mente, gestiona su dinero y cumple su palabra. No lo hace para demostrarle nada a nadie, sino porque entiende que su vida es su propia responsabilidad. La disciplina no es un castigo; es el respeto que le tienes al hombre que quieres llegar a ser. 2. Aprende a gobernarte La verdadera fortaleza no es el control absoluto de tus emociones, sino el control de tus reacciones. Vas a sentir miedo, frustración, deseo y enojo; la pregunta es: ¿qué vas a hacer con eso? No todo enojo merece...

Brújula.

Hay emociones que no llegan como palabras; llegan como un vacío en el estómago, un nudo en la garganta o esa extraña sensación de tener el corazón pesado. Cuando nos sentimos así, nuestra primera reacción suele ser el rechazo: queremos dejar de pensar, distraernos, dormir y despertar al día siguiente sintiéndonos bien. Sin embargo, hemos entendido mal lo que significa gestionar nuestro mundo interno. Manejar una emoción no es dejar de sentirla, sino aprender a transitarla sin permitir que decida por nosotros.  El problema de la interpretación Cuando estamos tranquilos, es fácil convencernos de que debemos respirar, analizar y actuar con calma. Pero bajo la tormenta, todo cambia. Imaginemos que un ser querido toma distancia: tarda en responder o cambia su actitud. De inmediato, la mente se apresura a llenar los espacios vacíos con inseguridades: ¿Ya no me quiere? ¿Hice algo malo?. En ese instante, la emoción se disfraza de verdad absoluta. No obstante, existe una diferencia vital en...

Sigue Aprendiendo.

Sigue Aprendiendo. Existe una idea sobre la superación personal que durante mucho tiempo me pareció equivocada: Que crecer significa convertirte en una versión de ti que no comete errores. Como si algún día fueras a llegar a un punto donde fueras suficientemente inteligente, disciplinado, seguro de ti mismo y suficientemente maduro como para no volver a equivocarte. Quizá crecer consiste precisamente en entender que siempre vas a estar aprendiendo. Vas a equivocarte con personas que quieres. Vas a tomar decisiones que después vas a cuestionar. Vas a descubrir partes de ti que todavía necesitan trabajo. Y algunas veces vas a lastimar a alguien incluso cuando nunca fue tu intención hacerlo. Eso no significa que seas una mala persona. PERO tampoco significa que no tengas una responsabilidad. La autoestima no debería consistir en convencerte de que todo lo que haces está bien. Eso no es autoestima; es negación. Tener una buena relación contigo mismo también significa poder mirarte con hone...

No sé todavía...

¿De verdad quieres la vida con la que sueñas? ¿Estás dispuesto a cambiar tus hábitos para convertirte en la persona capaz de vivirla? ¿O dudas de ti? ¿Existe incertidumbre en tu vida? Lo más probable es que sí. Y está bien. Entonces la pregunta cambia: Aun con duda y con incertidumbre, ¿vas a seguir? Te hago esta pregunta para invitarte a una introspección. Para que analices tus pensamientos, para que observes qué aceptas en tu vida y qué decides dejar ir. Porque si tu respuesta es “sí", un sí aun cuando no existe certeza de que lo vas a lograr, aun cuando no tienes una guía que te explique paso por paso qué hacer, entonces, ¿por qué permitirías que las dudas o la incertidumbre de algo o de alguien más decidan por ti? Tengo la creencia de que, cuando realmente quieres algo, sabes hacia dónde quieres ir y trabajas cada día para acercarte a ello, no necesitas tener certeza absoluta. Puedes tener dudas. Puedes sentir miedo. Puedes no saber exactamente cómo va a terminar. Y aun así, p...

Lo que dicen de ti dice más de ellos.

Hoy tuve un momento que me hizo recordar mi pasado. Mis relaciones pasadas, amigos que se quedaron y las circunstancias tóxicas, negativas.  Me quedé estudiando cada recuerdo que tuve, cada palabra que escuché en ese momento. Me di cuenta de que, como lo dije en ese entonces, hoy no soy, y en el pasado tampoco fui ni la mitad de las cosas que dijeron. “Inmaduro, voluble, irresponsable, pueril.” Todas las personas son un mundo, y hasta ahorita no conozco ninguna que sea perfecta. Cuidado con lo que dices, pero más cuidado con lo que escuches y aceptes de ti mismo. Mucha gente tiene un mal día, está en un mal momento y no todos saben controlar sus emociones.  En la mayoría de los casos, esas palabras que nos hacen sentir menos son un reflejo de lo más profundo de la misma persona que te las dice. Eso dice mucho sobre esa persona, y sobre cómo a veces permitimos que las palabras ajenas definan lo que creemos de nosotros mismos. La gente suele proyectarse en ti cuando busca proteg...

"Quierete"

Todos hemos escuchado esta palabra. Es una palabra ya muy usada, pero tiene mucho poder. Aquí el problema suele ser que no todos sabemos cómo hacerlo. Como querernos? Estás en el lugar correcto; voy a compartir contigo unos cuantos secretos que me han funcionado a mí de una manera increíble, que hasta en las situaciones más dolorosas, en situaciones que jamás vi venir, me han ayudado a salir triunfador y con el corazón más grande que antes. 1. Háblate bien. La forma en que te hablas a ti mismo moldea tu autoconfianza. Cuando te critiques duramente, pregúntate: “¿Le hablaría así a alguien que quiero?” Reemplaza los absolutos como “siempre la cago” con algo más preciso: “Esta vez cometí un error.” 2. Celebra tus pequeñas victorias. Haz el hábito de reconocer tus logros. No solo los grandes, sino también los cotidianos. Dormir bien, hacer ejercicio, pasar tiempo con tu hija. Todo eso vale celebrarse. 3. Conoce qué te hace feliz. Cuando te sientas mal, planea tiempo para reconectar contigo...