Todos hemos escuchado esta palabra. Es una palabra ya muy usada, pero tiene mucho poder. Aquí el problema suele ser que no todos sabemos cómo hacerlo. Como querernos? Estás en el lugar correcto; voy a compartir contigo unos cuantos secretos que me han funcionado a mí de una manera increíble, que hasta en las situaciones más dolorosas, en situaciones que jamás vi venir, me han ayudado a salir triunfador y con el corazón más grande que antes. 1. Háblate bien. La forma en que te hablas a ti mismo moldea tu autoconfianza. Cuando te critiques duramente, pregúntate: “¿Le hablaría así a alguien que quiero?” Reemplaza los absolutos como “siempre la cago” con algo más preciso: “Esta vez cometí un error.” 2. Celebra tus pequeñas victorias. Haz el hábito de reconocer tus logros. No solo los grandes, sino también los cotidianos. Dormir bien, hacer ejercicio, pasar tiempo con tu hija. Todo eso vale celebrarse. 3. Conoce qué te hace feliz. Cuando te sientas mal, planea tiempo para reconectar contigo...
Hay momentos en que la vida llega sin avisar y te revuelve todo. Un familiar que se va, una relación que termina, un accidente que de un día para otro cambia tu rutina y tu cuerpo. Y de repente miras tus metas y sientes que quedaron en otra galaxia. Respira. No las perdiste. Solo cambiaron de lugar por un rato. Primero: llora, enójate, siente En serio. No hay medalla por aguantarse. El dolor que no sacas se queda adentro haciendo ruido y un día aparece disfrazado de "ya para qué" o "yo no puedo con esto". Sentir no es perder el tiempo. Es parte del camino, aunque no lo parezca. Segundo: deja de pedirte tanto Cuando estás en crisis, tu cabeza no está para planear los próximos cinco años. Y está bien. No te exijas eso. Pregúntate solo una cosa cada mañana: ¿qué es lo más pequeño que puedo hacer hoy? Puede ser levantarte temprano. Comer bien. Mandar un mensaje. Lo pequeño sostenido en el tiempo construye cosas grandes, aunque desde adentro no lo parezca. Tercero: ...