Hay momentos en que la vida llega sin avisar y te revuelve todo. Un familiar que se va, una relación que termina, un accidente que de un día para otro cambia tu rutina y tu cuerpo. Y de repente miras tus metas y sientes que quedaron en otra galaxia. Respira. No las perdiste. Solo cambiaron de lugar por un rato. Primero: llora, enójate, siente En serio. No hay medalla por aguantarse. El dolor que no sacas se queda adentro haciendo ruido y un día aparece disfrazado de "ya para qué" o "yo no puedo con esto". Sentir no es perder el tiempo. Es parte del camino, aunque no lo parezca. Segundo: deja de pedirte tanto Cuando estás en crisis, tu cabeza no está para planear los próximos cinco años. Y está bien. No te exijas eso. Pregúntate solo una cosa cada mañana: ¿qué es lo más pequeño que puedo hacer hoy? Puede ser levantarte temprano. Comer bien. Mandar un mensaje. Lo pequeño sostenido en el tiempo construye cosas grandes, aunque desde adentro no lo parezca. Tercero: ...