Sigue Aprendiendo.
Existe una idea sobre la superación personal que durante mucho tiempo me pareció equivocada:
Que crecer significa convertirte en una versión de ti que no comete errores.
Como si algún día fueras a llegar a un punto donde fueras suficientemente inteligente, disciplinado, seguro de ti mismo y suficientemente maduro como para no volver a equivocarte.
Quizá crecer consiste precisamente en entender que siempre vas a estar aprendiendo.
Vas a equivocarte con personas que quieres.
Vas a tomar decisiones que después vas a cuestionar.
Vas a descubrir partes de ti que todavía necesitan trabajo.
Y algunas veces vas a lastimar a alguien incluso cuando nunca fue tu intención hacerlo.
Eso no significa que seas una mala persona.
PERO tampoco significa que no tengas una responsabilidad.
La autoestima no debería consistir en convencerte de que todo lo que haces está bien. Eso no es autoestima; es negación.
Tener una buena relación contigo mismo también significa poder mirarte con honestidad y decir:
"Aquí me equivoqué".
Sin destruirte.
Sin inventar excusas.
Sin convertir un error en una sentencia sobre quién eres.
Porque hay una diferencia enorme entre decir:
"Hice algo mal"
y decir:
"Soy alguien malo"
La primera frase abre la puerta al aprendizaje. La segunda la cierra.
Quizá esa sea una de las formas más importantes de autoestima: tener suficiente amor propio para aceptar tus defectos sin dejar de trabajar en ellos.
Mejorar no significa odiar la versión de ti que existe hoy.
Mejorar significa quererla lo suficiente como para ayudarla a crecer.
A la vida le encanta ponernos frente a situaciones que te muestran exactamente qué necesitas aprender y puede ser incómodo. Puede doler. Puede darte miedo descubrir que todavía tienes cosas que trabajar.
Pero también ahí existe una oportunidad.
Puedes escuchar.
Puedes pedir perdon.
Puedes cambiar.
Puedes aprender a comunicarte mejor.
Puedes aprender a ponerte y poner limites.
Puedes aprender a amar mejor.
Sobre todo, puedes aprender que equivocarte no significa que hayas perdido todo el progreso que habías hecho.
El crecimiento no es una línea recta.
Es caer, aprender, corregir y volver a intentarlo.
Una y otra vez.
La pregunta que yo te pido que te hagas es una muy sencilla:
"¿Qué puedo aprender de quien soy hoy para ser un poquito mejor mañana?"
Y mañana volver a preguntártelo.
Y pasado mañana también.
Porque mientras sigamos haciéndonos esa pregunta, todavía estamos aprendiendo, todavía estamos creciendo.
SIGUE APRENDIENDO.
