¿De verdad quieres la vida con la que sueñas?
¿Estás dispuesto a cambiar tus hábitos para convertirte en la persona capaz de vivirla?¿O dudas de ti? ¿Existe incertidumbre en tu vida?
Lo más probable es que sí. Y está bien.
Entonces la pregunta cambia: Aun con duda y con incertidumbre, ¿vas a seguir?
Te hago esta pregunta para invitarte a una introspección. Para que analices tus pensamientos, para que observes qué aceptas en tu vida y qué decides dejar ir.
Porque si tu respuesta es “sí", un sí aun cuando no existe certeza de que lo vas a lograr, aun cuando no tienes una guía que te explique paso por paso qué hacer, entonces, ¿por qué permitirías que las dudas o la incertidumbre de algo o de alguien más decidan por ti?
Tengo la creencia de que, cuando realmente quieres algo, sabes hacia dónde quieres ir y trabajas cada día para acercarte a ello, no necesitas tener certeza absoluta.
Puedes tener dudas.
Puedes sentir miedo.
Puedes no saber exactamente cómo va a terminar.
Y aun así, puedes dar el siguiente paso.
Muchas veces creemos que para avanzar necesitamos estar seguros de que todo va a salir bien. Queremos saber que funcionará antes de intentarlo. Y cuando no podemos obtener esa certeza, interpretamos la duda como una señal para detenernos.
Pero la duda no siempre significa “no”.
A veces simplemente significa “no sé todavía”.
Y no saber no es lo mismo que no poder.
Por eso, cuando sientas duda, cuando tu respuesta sea “no sé”, pregúntate qué es exactamente lo que no sabes.
¿No sabes si lo vas a lograr?
¿O realmente sabes que no quieres hacerlo?
Porque son cosas completamente diferentes.
Si sabes qué quieres, si estás dispuesto a trabajar por ello y aceptas que no puedes conocer el resultado con certeza, entonces no necesitas esperar a que desaparezca la incertidumbre.
Da el salto.
Confía en el proceso.
Y sigue avanzando.
No necesitas tener la certeza de que vas a ganar.
Necesitas decidir que, aun sin esa certeza, vale la pena intentarlo.
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