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ENVIDIA.

¿Qué es la envidia?

Es una forma de experimentar una emoción negativa (furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, fastidio, irritabilidad, hostilidad, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, abatimiento, desesperación) que se transforma en sentimientos y luego en pensamientos displacenteros. 
Hay quienes consideran a la envidia como un rasgo de personalidad (Taylor, 1988).

En los casos más graves cuando se experimenta una emoción negativa, puede llegar a casos patológicos como lo señala Goleman (1977): la ira en extremo se convierte en violencia y odio patológicos; la tristeza en depresión grave y el temor en fobia o pánico. La envidia es destructiva, y sin control puede llegar incluso hasta el asesinato.

Un envidioso es incapaz de ser caritativo, es malicioso, injusto, hostil  y actúa con resentimiento.


Es el mal de ojo de la época de nuestros abuelos, pues quien poseía alguna cualidad o bien, era envidiado y una forma de protección o amuleto, aún en nuestros días en México, es portar una semilla llamada “ojo de venado” o un listón rojo.


La envidia es un sentimiento que está alrededor de nuestra vida. Es inevitable sentirla y sufrirla. Tener envidia y que te tengan envidia. Es una neurosis, por supuesto, pero es muy normal tenerla.
Para lidiar bien con la envidia, lo principal es entenderla bien. La envidia es la sensación de injusticia que sentimos cuando vemos que alguien disfruta de la gloria que la vida nos usurpa. La envidia es un sentimiento de injusticia. Incluso de robo. Es una idea delirante pero así es la mente humana.

Photo by Joanna Kosinska on Unsplash

¿Qué envidiamos?

La alegría, la felicidad, el placer, las cualidades, los bienes, las metas de otra persona, las personas que le rodean, las condiciones de trabajo, su apariencia, su espiritualidad, su ropa, su estado de salud, su dinero, el amor que le tienen, sus habilidades sociales, su suerte.
Y, nos vemos como inferiores, carentes, infelices, porque al otro lo vemos mejor y en ocasiones casi una persona perfecta o con las cualidades o la suerte que nosotros carecemos.

Además, asumimos que la otra persona posee lo que nosotros queremos y no poseemos o lo tenemos en menor cantidad o cualidad, ello nos hace sentir, enojados, tristes, deprimidos, desolados, desanimados, desesperados, desesperanzados, y pensamos que tiene lo que no se merece y nosotros no tenemos lo que tiene.
Por lo tanto el otro, se convierte en el competidor o el rival simbólico, aunque no lo sepa, con que nosotros le adjudiquemos ese papel es más que suficiente.

Socialmente es algo negativo o malo, que no se debería de sentir, y cuando se siente, no se debería manifestar, en el peor de los pronósticos se niega, se disimula o se miente respecto a tenerla.

¿Por qué envidiamos?

Porque al compararnos socialmente con otros surgen nuestras deficiencias o carencias, pues siempre hay alguien mejor que nosotros.  Así, socialmente la llamada “envidia de la buena”, sería lo mismo que la “envidia de la mala”, pues en esencia se trata de una conducta negativa.

Según Parrot (1991) durante un episodio de envidia se presentan las siguientes características:
  1. Deseo por lo que la otra persona tiene, deseo frustrado,
  2. Inferioridad: tristeza de las propias carencias o de la inferioridad en relación con la persona envidiada; angustia por el estatus propio; desesperación ante la posibilidad de no tener lo que la persona envidiada tiene,
  3. Resentimiento enfocado sobre el agente: resentimiento hacia una persona o un grupo específico; desagrado por su superioridad; enojo y odio hacia los que se suponen responsables;
  4. Resentimiento global ante la injusticia de las circunstancias o el destino;
  5. Culpa por sentir mala voluntad hacia el envidiado; creer que sentir rencores es incorrecto, y
  6. Admiración, emulación del envidiado o identificación con el envidiado.

¿Cómo superamos la envidia?

En un terreno disfuncional, deseamos ser mejores que la otra persona o deseamos arruinar la posición de ventaja del otro.  

“Querido Santa: No me hagas bajar de peso, pero has que mis amigas se vuelvan gordas”.

La envidia se cura dándose cuenta de que lo que poseen los demás no da la felicidad. Son anécdotas. Lo único que hace feliz a las personas es “no quejarse” y “valorar lo que sí posees”. Si haces eso y eres pobre, serás feliz. Si no lo haces, aunque seas rico, serás infeliz.

No hay nada que envidiar porque no hay nada que dé la felicidad. Las glorias, los bienes, las comodidades, las parejas, las bodas y viajes no dan la felicidad. Es mentira. 
Aprende a vivir y disfrutar lo que quieres y tienes.

Reconoce que los logros de los demás generalmente son producto de su esfuerzo, aunque existan personas que obtienen más fácilmente sus satisfacciones y sus metas, cada uno de nosotros es distinto y necesitas trabajar por las tuyas.

AHORA HAZLO.


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